miércoles, 10 de marzo de 2010

El Recuerdo de una Mujer Trabajadora Rural

Como bien dices Ángel en tu comentario del post de ayer sobre la mujer trabajadora,  una de estas mujeres anónimas es Rosa Carmen Arellano Figueroba. Una mujer que nos dejó físicamente a los 51 años de edad el año pasado, precisamente en estos días. 

Mujer trabajadora imparable, amante de la naturaleza,  inteligente, fuerte, luchadora, con iniciativa, emprendedora, servicial, con un humor pintoresco. Nacida en un medio rural, en una aldea de la sierra cordobesa, un lugar que año tras año se ha visto envejecido, un lugar bello. Un lugar en el cual las casas van  quedando vacías porque los mayores nos dejan. Un lugar rico en recursos naturales, un lugar de contrastes.

Rosa Carmen, una mujer trabajadora rural, que en una etapa de su vida decide volver a su pueblo. La he visto desempeñar multitud de trabajos desde funciones administrativas, de alcaldesa pedánea, contables hasta recoger leña, cultivar el huerto, sembrar árboles, podar, cuidar conejos en una granja, recoger aceitunas, etc. 

Le encantaba leer, oir música, escuchar la radio, sentarse al calor de la chimenea y atizarla, calentar la comida en su hornilla y el agua en el puchero. Una mujer culta, dinámica, con una letra preciosa, pulcra y bien cuidada, le gustaba escribir.
Una mujer de ideas claras, que llamaba a las cosas por su nombre, sincera y sin medias tintas. Respetuosa y amante de  la naturaleza.

Un espíritu libre. Hoy escribo estas líneas en tu recuerdo y este es el recuerdo de todas las mujeres anónimas que contribuyen a que este mundo sea un lugar mejor. Gracias