viernes, 12 de marzo de 2010

El campo y la mitología


   En esta semana, el martes 9 de Marzo del 2010 nos sorprendía en Cerro Caña el amanecer con una nevada. 


Durante todo el día lució el sol aunque se sentía el frío.
El miércoles 10 de Marzo nos da tregua la lluvia, por la tarde nos visitan Iván Parrillo Hidalgo con Jose Antonio Díaz de "Granada Natural". Hablamos sobre aves, flora, el taller de cajas de nidos para pájaros que se realizará el día 20 de Marzo, sobre los recursos micológicos de la zona y por supuesto se hizo una subida al punto geodésico con la cámara de fotos. Todo un lujo contar con la visita de estos profesionales aquí en Cerro Caña.


Hicimos referencia sobre esta especie de  narciso "narcisus triandus" que podemos encontrar en flor ahora. Los narcisos son flores delicadas, de colores suaves y hojas verdes afiladas, enroscadas, caídas o erguidas junto al tallo frágil que soporta sus lánguidas campanas de pétalos abiertos rodeando una corona festoneada. Su nombre en griego "narké" , sueño, evoca otro de sus encantos; el perfume de sus flores provoca un cierto amodorramiento, quizá porque es, a veces, tan intenso que resulta difícil distraerse de su atención. Dioscórides  también mencionaba el poder vomitivo de los bulbos de narciso y en el siglo XIX se empezó a utilizar como antiespasmódico. Es recomendable lavarse las manos después de manejar bulbos de estas plantas.

                                          
   "En un valle encantador había una fuente de agua extremadamente clara, que jamás había sido enturbiada ni por el cieno ni por los hocicos de los ganados. A esa fuente llegó Narciso, y habiéndose tumbado en el cesped para beber, Cupido le clavó, por la espalda, su flecha...
Lo primero que vio Narciso fue su propia imagen, reflejada en el limpio cristal. Intensamente creyó que aquel rostro hermosísimo que contemplaba era el de un ser real, ajeno a si mismo. Si, el estaba enamorado de aquellos ojos que relucían como luceros, de aquellas mejillas imberbes, de aquel cuello esbelto, de aquellos cabellos dignos de Apolo. El objeto de su amor era... él mismo" 
Languideciendo por la desesperación de no poder amarse a si mismo "Poco a poco, Narciso fué tomando los colores finísimos de esas manzanas, coloradas por un lado , blanquecinas y doradas por otro. El ardor le carcomía poco a poco. La metarmorfosis duró escasos minutos. Al cabo de ellos, de Narciso no quedaba sino una rosa hermosísima, al borde de las aguas, que se erguía contemplando en el espejo sutilísimo (de las aguas)"

Libro tercero de "Las Metamorfosis" Publio Ovidio S-I. d.c.

Importante: Respetemos las especies botánicas que encontramos por el campo, es mejor llevarlas a casa plasmadas con una fotografía. No las arranquemos, así se marchitan y no siguen su ciclo natural. Ellas están allí cumpliendo su función.