miércoles, 30 de septiembre de 2009

Disfrutemos del Turismo Rural




Hace catorce años conocí el turismo rural en mis viajes. En España comenzaba a oirse esta forma de hacer turismo pero hasta entonces, era bastante minoritario en nuestro país. A mí me cautivó y descubrí una manera de vivir, una profesión. Recuerdo con cariño la primera casa en la cual me alojé, en Alava, se llama "Casa Maribel". Fué una experiencia maravillosa y hasta entonces desconocida para mí. Conocer a Maribel despertó en mi una gran inquietud. Este caserío estaba en sus comienzos, lo habían restaurado con mucho mimo y esmero. Tanto Maribel como Vicente eran muy amables, cercanos y con una atención exquisita al cliente, tanto que repetí en años sucesivos la experiencia en su casa.
Os puedo hablar de Maribel que en realidad es la que lleva la casa rural (agroturismo allí en Alava). Descubrí una mujer con una gran inquietud, un gran tesón, con muchas ilusiones,  buen gusto, innovadora, fuerte de espíritu... Una mujer que ha sabido ser demoledora en el medio rural, una mujer a la que admiro por lo que ha conseguido, una mujer que supo adaptarse a los nuevos tiempos y tuvo el coraje suficiente de luchar por aquello en lo que creia. Me quito el sombrero ante ti Maribel porque eres una de las personas de las que más he aprendido en este mundo empresarial. Personas que saben levantar de la nada cosas maravillosas y creer en que todo es posible.
Hoy sigue teniendo una estupenda casa rural y las personas que pasamos por Aprikano seguimos teniendo un cálido recuerdo en el corazón.
El turismo rural es algo más que una fría estáncia en un hotel, es aprender a saborear de esas vidas, de esos lugares, de las personas que allí habitan, de cómo viven, de sus fiestas, de sus calles, de sus paisajes y del calor que estas personas nos brindan con el corazón. De sus buenas y caseras comidas realizadas con esmero, delicadeza, alimentos sanos y con el agrado de ser elaborado para que los clientes se sientan agusto. De sus casas, decoradas con cuidado y buen gusto, intentando que la persona que pasa por allí se sienta como en casa o mejor si es posible, que lo encuentre cómodo y confortable. El turismo rural es una sonrisa en los lábios y una palabra amable. Es lluvia en los campos. La vida en el medio rural a veces se torna ruda y dura para las gentes que viven allí, sin embargo, para el viajante es plenamente gratificante, es un soplo de aire fresco que da energía para seguir la vida rutinaria de la ciudad. Es un compartir, descubrir, vivir, es algo hermoso para recordar. Y gracias a personas que trabajaron duro como Maribel y que nos sonrien al pasar, podemos vivir momentos inolvidables.


Gracias a todos los que saben dar lo mejor de sí al viajero y gracias a los que os gusta disfrutar del turismo rural