martes, 2 de abril de 2013

Jengibre, Gengibre (Zingiber officinale)

Jengibre

¿Habéis utilizado alguna vez el jengibre

   Es muy utilizado en la gastronomía y medicina tradicional de los países del sureste asiático. 
   El jengibre crece en las zonas tropicales de todo el mundo. Los principales productores son India, China, Jamaica, la zona norte de Australia y algunos países de Sudamérica como Perú. 
   La parte más utilizada es el rizoma (tallo subterráneo) de un fuerte aroma y sabor. 
    El jengibre tiene numerosas propiedades medicinales, aunque hoy nos centraremos en su aspecto culinario. 

Jengibre

   Dentro de sus propiedades terapéuticas, destacamos su capacidad anti-inflamatoria, efectos mucolíticos (favorece la expectoración en resfriados y gripe). Muy útil en diversos trastornos del aparato digestivo. El jengibre es un medio excelente para estimular el apetito y activar los procesos digestivos. También favorece la circulación sanguínea, hace que la sangre sea un poco más fluida. El jengibre tiende a elevar un poco la temperatura corporal. 

   El Jengibre en la cocina:

 En la cocina, se utiliza de muchas formas, fresco, seco, caramelizado, encurtido en vinagre, en conserva y en polvo. 

  Es también un ingrediente común en infusiones típicas del sureste asiático, como el Chai de la India, que se prepara con jengibre, canela, clavo y cardamomo. 
  El jengibre que podemos encontrar puede ser el jengibre joven (young ginger) también conocido como spring ginger, es muy suave y menos picante. El jengibre maduro tiene una piel bien formada que preserva su sabor y aroma dulce y muy picante. 
 El jengibre ocupó un lugar importante en la cocina medieval europea, junto con otras especias. A través de los árabes llegó a Europa el jengibre confitado, exponiéndose para a venta en grandes tarros de porcelana, los ginger jars. 

  Hoy en día, se está volviendo a utilizar en la cocina europea. Realza los sabores de carnes blancas y pescados. Aunque sigue siendo el rey en la cocina oriental. Es un elemento básico para aromatizar salsas, carnes, pescados, mariscos, pollo, arroz, sopas e ingrediente en mermeladas, frutas confitadas y golosinas
 El jengibre molido normalmente se utiliza para repostería en bizcochos, diferentes tipos de pasteles, pan de especias o compotas. Combina muy bien con las comidas agri-dulces o frutas cítricas. Se utiliza en pequeñas cantidades, si lo utilizamos seco o en conserva pierde parte de su aroma. 

Jengibre


    Comprar y conservar el jengibre fresco: 

 Hay que fijarse que la piel esté firme al tacto, esté suave, sin grietas ni moho. Aromático. 

   Puede mantenerse fresco una semana a temperatura ambiente. Mejor, si no le da la luz. Si se quiere más tiempo, conservar en la nevera dos o tres semanas. Envolver en film o papel de cocina y meter en el cajón de las verduras de la nevera. 

  Para conservar congelado. Cortar en rodajas y cada porción en una bolsa de cierre hermético. No quitarle la piel para ello. Cuando se vaya a usar, descongelar y listo para utilizar. La congelación destruye las células de jengibre y cambia su textura, pero el sabor y el aroma se conservan.

  En salmuera: pelarse y cortarse en trozos de uno a dos centímetros y meterlos en un frasco, cubiertos de sal gorda. De esta manera se conserva aproximadamente un año. Para usarlo, basta con lavar con agua el trozo elegido cuidadosamente hasta eliminar toda la sal. 

   En alcohol:  Cortar rodajas de jengibre, poner en un frasco de vidrio y cubrir con jerez seco (brandy) o vodka. Tapar y guardar en el refrigerador de 4-6 semanas. 
  Se puede utilizar para cocinar carne asada  o marinadas. 

  También se puede dejar macerar en aceite el jengibre unas 12 horas en el refrigerador y después colarlo, tomará aún más sabor. Cuando lo colemos, vamos aplastando el jengibre para extraer todo su jugo.  Usar un aceite neutro.